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Tus emociones te empujan a la acción

Las emociones son un aspecto fundamental de nuestra experiencia humana, nos afectan en todos los aspectos de la vida, desde nuestra percepción de la realidad hasta nuestras relaciones personales y profesionales. Las emociones son estados mentales y fisiológicos que nos permiten responder a las situaciones que vivimos dentro de nuestro entorno.


Están compuestas por tres elementos principales: la experiencia subjetiva, la respuesta fisiológica y la expresión conductual.


La experiencia subjetiva se refiere a cómo nos sentimos internamente. Por ejemplo, podemos sentirnos felices, tristes, enojados o asustados. La respuesta fisiológica es la reacción del cuerpo ante una emoción, como cambios en la respiración, el ritmo cardíaco, la temperatura corporal y la sudoración. La expresión conductual es la forma en la que la emoción se manifiesta en el mundo externo, ya sea a través de reacciones, del lenguaje corporal, entonación o expresiones.


Las emociones pueden clasificarse en varias categorías :


1) Pueden clasificarse según su intensidad, duración y la situación que las provoca. Dentro de estas tenemos las emociones en sí mismas, los sentimientos y los estados de ánimo.


Las emociones son intensas pero duran poco. Por ejemplo : la alegría.


Los estados de ánimo son de baja intensidad pero duran más tiempo. Por ejemplo : la felicidad.


Los sentimientos tienden a la permanencia y a cuya intensidad nos hemos acostumbrado y ya no damos cuenta de su presencia. Por ejemplo : la plenitud.


2) Emociones adaptativas y desadaptativas.


Las adaptativas surgen después de un estímulo inmediato anterior que las desencadena. Estas emociones nos sirven para procesar la situación que las originó. Por ejemplo, si alguien me apunta con un arma, sentiré miedo. Está bien sentir este miedo, es correcto.


Las desadaptativas aparecen sin motivo aparente. Por ejemplo, sentir ansiedad de la nada, una angustia sin causa aparente. Debemos salir de estas emociones, pues no sirven para procesarnos.


4) Emociones naturales y sociales.


Las emociones naturales son las emociones que traemos al nacer, vienen de fábrica y son consustanciales al ser humano. Estas son la alegría, la tristeza, el miedo, la ira, el asco y la sorpresa. Igual no es una lista cerrada, ya que diferentes autores proponen otras.


Las emociones sociales son las que aprendemos en nuestras más tempranas etapas de incursión social. Es lo que se conoce como aprendizaje por imitación: vemos conductas en nuestro entorno y las copiamos.


Dentro de estas están la vergüenza, el odio, el resentimiento, etc. Estas pueden ser cambiadas si trabajamos en el significado que le hemos asignado a la situación que la proyecta. Por ejemplo: siento vergüenza si me ven desnudo, pero puedo trabajar para cambiar ese significado y dejar de sentir vergüenza en esa situación.







Las emociones pueden ser influenciadas por muchos factores, incluyendo nuestros pensamientos, experiencias pasadas, relaciones, ambiente físico y estado de salud. Por ejemplo, si alguien experimenta una emoción fuerte después de una experiencia traumática, es posible que esa emoción sea desencadenada por estímulos relacionados con el trauma, como ciertos sonidos, lugares o imágenes.


Nuestro cerebro disparará la misma emoción ante situaciones similares posteriores.


La capacidad de reconocer y regular las emociones es importante para la salud emocional y mental. También es importante para modificar la conducta de reacción. Las emociones nos llevan a la acción. Hay que prever las consecuencias de estas acciones emocionales.


La regulación emocional se refiere a la capacidad de controlar o modificar la intensidad o duración de una emoción, o de cambiar la forma en que se expresa. Algunas estrategias comunes de regulación emocional incluyen la meditación, el ejercicio, la terapia, la expresión creativa y oral. Hablar cura, hablar sana.


Las emociones también pueden ser influenciadas por factores sociales y culturales. Por ejemplo, ciertas culturas pueden valorar la expresión abierta de emociones, mientras que otras pueden favorecer la supresión de las mismas. Las normas sociales también pueden dictar cómo expresamos ciertas emociones en diferentes situaciones. Por ejemplo, es posible que no mostremos nuestra tristeza en un entorno de trabajo, pero sí lo hagamos en un contexto de duelo.


Las emociones también juegan un papel importante en nuestras relaciones interpersonales. La empatía es la capacidad de comprender y compartir las emociones de otra persona. La empatía es importante para establecer y mantener relaciones saludables y satisfactorias, ya que nos permite conectarnos con los demás a nivel emocional. La comunicación emocional efectiva también es importante en las relaciones, ya que nos permite expresar nuestras propias emociones de manera clara y escuchar y responder a las emociones de los demás.


Las emociones son una respuesta natural y automática a los estímulos que experimentamos. Pueden ser desencadenadas por una amplia gama de factores, como eventos externos, pensamientos internos o estímulos físicos. Por ejemplo, la vista de un perro puede desencadenar una emoción de miedo en alguien que ha sido atacado por un perro en el pasado. Del mismo modo, una experiencia agradable, como una victoria en un juego, puede desencadenar una emoción de alegría.





Las emociones se experimentan a nivel físico, mental y emocional. En términos físicos, las emociones pueden manifestarse como cambios en la frecuencia cardíaca, la respiración y la tensión muscular. A nivel mental, las emociones pueden afectar nuestra capacidad para pensar con claridad y tomar decisiones racionales. Y en términos emocionales, las emociones pueden influir en nuestra felicidad, satisfacción y sentido de bienestar general.


Es importante tener en cuenta que las emociones son muy personales y subjetivas. Lo que puede desencadenar una emoción en una persona puede no tener el mismo efecto en otra. Del mismo modo, lo que una persona considera una experiencia emocionalmente significativa puede no tener el mismo significado para otra persona.


En algunos casos, las emociones pueden ser problemáticas y pueden interferir con nuestra vida diaria. Por ejemplo, la ansiedad y la depresión son trastornos emocionales comunes que pueden afectar negativamente la salud mental y física. En estos casos, es importante buscar ayuda profesional para tratar estas condiciones.


Igualmente la ira desproporcionada o la tristeza desadaptativa, pueden traernos problemas en nuestras relaciones sociales.





En nuestra academia te enseñamos de forma fácil y sencilla, herramientas para entender y trabajar en tus emociones y así vivir con mayor plenitud y satisfacción.





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